Capacidad
CPU, memoria, I/O y crecimiento definidos con evidencia.
Integramos cómputo, sistemas operativos, redes y disponibilidad como una sola plataforma. El resultado es una arquitectura con capacidad, redundancia, compatibilidad y una ruta de evolución documentadas.
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Cada componente debe tener una función clara, dependencias conocidas y un comportamiento previsto durante mantenimiento o falla.
X86, SPARC, IBM Power y ARM alineados a la carga y al ciclo de vida.
→PlataformaSolaris, Linux, AIX, HP-UX y Windows integrados con aplicaciones y servicios.
→ConectividadLAN, Fibre Channel, zoning y multipath sin rutas únicas.
→Resilienciaclústeres, redundancia, conmutación por falla y pruebas de recuperación.
→CPU, memoria, I/O y crecimiento definidos con evidencia.
Eliminar puntos únicos de falla en cómputo, red y almacenamiento.
Firmware, sistema operativo, controladores y aplicaciones validados en conjunto.
Monitoreo, documentación y procedimientos que puedan ejecutarse.
Una plataforma estable depende de cómo se relacionan cómputo, memoria, buses de I/O, red, SAN, almacenamiento, sistema operativo y mecanismos de disponibilidad.
Seguimos el trayecto de la carga desde el host hasta el dato para encontrar límites y dependencias.
La redundancia se analiza por componente y por camino, no sólo por cantidad de equipos.
Una actualización puede fallar por la combinación de versiones, no por un componente aislado.
Capacidad, soporte y evolución forman parte del diseño desde el inicio.
Inventario normalizado, mapa de dependencias, riesgos, puntos únicos de falla y recomendaciones priorizadas.
Determinar qué conservar, qué renovar y en qué secuencia intervenir sin perder de vista la operación.
Un inventario y una arquitectura claros permiten priorizar renovación, migración, capacidad o continuidad.